Suspensión neumática en los contrapesos delanteros. Proceso de fabricación

A raíz de la publicación de nuestro amigo Heliodoro sobre la suspensión en los contrapesos delanteros, nuestro amigo Julián Martínez decidió fabricarse su propia suspensión para su nuevo tractor Massey Ferguson 5712 SL. Él es muy «manitas» y dispone de bastante herramienta para trabajar… aquí podéis ver como ya fabricamos una herramienta para descargar sacas en la sembradora.

Según nos comenta, el proceso no es muy complicado… aunque requiere de alguna ayuda profesional para poder hacerlo bien. Lo primero que hizo fue buscar en Internet algunos planos que le dieran la pista de como tendría que ser. A partir de ahí, fabricó las piezas en madera y generó un prototipo que después pasaría a hierro. Cuando ya tenía el prototipo en madera ajustado, solo tuvo que cortar las piezas en planchas de hierro de 20mm y 15mm (lo encargó a una empresa que utiliza corte por láser). Los amortiguadores y balones neumáticos, los compró por separado vía Internet también. En total, el coste ha sido de unos 600€.

Como podéis ver en las fotos, el soporte va anclado al tractor mediante un bulón y dos tornillos de 20mm. El sistema aguanta una carga de unos 800kg a una presión máxima de 7 bar. Es una amortuguación neumática, por lo que es más limpia que al ser hidráulica y es mucho más fácil de variar la presión y calibrar en función al numero de contrapesos que se quiera colgar.

Actualmente, el sistema lleva 9 pastillas de 55kg (entorno a 500kg) y la suspensión va calibrada con 3,5 bar de presión de aire. Como podéis ver en el vídeo, el sistema funciona muy bien y las sensación que se tiene al conducir el tractor, tanto en carretera como en campo, es mucho mejor que si no dispones de este sistema de suspensión. De acuerdo que un sistema de suspensión integrado en el puente delantero tiene más prestaciones, pero para tractores que no tienen ese sistema de suspensión, bien por se antiguos o porque el comprador ha optado por no ponerlo por temas económicos, es una muy buena alternativa.

Vídeo:

Fotos:

Ensilando sorgo forrajero: picado, transporte y prensado

El pasado mes de agosto visitamos a nuestros amigos de la Ganadería Gala Merino (Escalona del Prado – Segovia). En esta ocasión fuimos porque estaban con las tareas de ensilado y especialmente de un cultivo nuevo para nosotros: el Sorgo Forrajero.
 La Ganja Gala Merino suministra toda su producción de leche (más de 3,5 millones de litros anuales) a Danone. Este año la empresa francesa ha galardonado a la Granja con el Premio a la Competitividad Sostenible ya que cumple con los más altos requerimientos de respeto al Medio Ambiente ( utiliza placas solares, dispone de cuatro robots de ordeño y el diseño de la granja resulta óptimo en ventilación y permite aumentar el bienestar animal).
El Sorgo Forrajero no es un cultivo muy común en España, pero puede resultar una buena alternativa al maíz ensilado. En esta ocasión, el Sorgo se sembró (con siembra directa) sobre una parcela que tenía cebada de invierno y que también fue picada y ensilada en primavera. Las necesidades hídricas del Sorgo suelen ser bastante más reducidas que el maíz (casi llegan a la mitad de riegos que necesita) y además se puede hacer dos cortes (estaban haciendo el primero). Los rendimientos que estaban obteniendo en la jornada de trabajo que estuvimos estaban entorno a 40.000 kg/ha. 
 A nivel nutricional, los análisis hechos al Sorgo indican que el nivel medio de proteínas es del 12,6%, que resulta bastante bajo comparado con otros cultivos de características similares, como podría ser el Centeno, que tiene un nivel de proteínas del 15%, aunque su producción es muchísimo menor. Por otro lado, cuando ensilas maíz se busca obtener un buen nivel de almidones, no de proteínas por lo que son alimentos complementarios. En esta ocasión, el Sorgo Forrajero se incluirá en la ración de comida de las vacas para aumentar la calidad de la leche.

Un sistema especial para regar olivos: usar una tinaja

​En posts anteriores, ya os hemos ensañado como se plantaban los olivos y hemos hablado en varias ocasiones de la recolección que se hace entorno a navidad. Como sabéis, la sequía en España se está agudizando y el tener terrenos de regadío es todo un lujo. En nuestro caso, hemos decidido invertir en riego para nuestros olivos, y aunque no se puede considerar como una parcela con riego, podremos hacer algunos riegos de apoyo, sobre todo en primavera y verano, que esperamos a la larga sean muy productivos.

Como veis en las fotos, hemos instalado una tinaja que nos ayudará a regar. Se trata de una tinaja de 14.000 litros que la hemos elevado unos 1,5 metros del suelo. Para llenarla utilizamos una cuba de 5.000 litros (no tenemos pozo en la parcela) que junto con una bomba de achique nos permite hacer el llenado completo en unas horas. Gracias al desnivel que tiene la parcela y la altura que hemos instalado la tinaja tenemos más de 4 m.c.a. que es lo mínimo que un gotero necesita para echar agua… estamos obteniendo un caudal de 5 l/h.

La parcela tiene unos 480 metros de longitud en la que hemos puesto 68 olivas​ por fila​ (marco de plantación de 7x7m). La tinaja está situada en el punto más alto de la parcela, por lo que divide la hilera de olivas en 57 y 11. Para realizar los riegos, hemos creado unas secciones para así aprovechar mejor la presión de agua, dividiendo la parcela en cuatro secciones que regamos con el siguiente orden:

  • 1ª sección: 171 olivas.
  • 2ª sección: 171 olivas.
  • 3ª sección: 114 olivas.
  • 4º sección: 86 olivas.
 Si repartimos los 14.000 litros de agua de la tinaja entre las 542 olivas plantadas, tenemos una dosis de riego de casi 26 litros por oliva… que no está nada mal. Como el gotero echa unos 5 litros a la hora, tenemos que regar unas 5 horas por cada una de las secciones.
 
 

​La rica patata de Salamanca

​Uno de los cultivos de los que no hemos hablado nunca en el blog ha sido la patata. En esta ocasión pudimos charlar con José María González (a quién conocimos en Demoagro 2017 y además es el creador del grupo Agricultura Española en Facebook) con el objetivo de que nos explicase un poco sobre este interesante cultivo. José María vive en Villoruela (Salamanca), donde junto con sus hermanos tienen una explotación agrícola en la que siembran cereales, colza, maíz y patatas.

Los trabajos con la patata comienzan con la siembra en abril. Siembran la patata entera utilizando una dosis de unos 1.100kg/ha. Después de esto, comienzan con los riegos semanales (unos tres riegos de media) desde mayo hasta agosto… es un cultivo que genera mucho trabajo durante toda su vida. En estos días, han comenzado a sacar patatas, con una producción en torno a 60.000 kg/ha.

Ellos siembran unas 30ha de patatas de las variedades Monalisa y Manitou (patata roja). En Salamanca también se planta mucho la variedad Agria, que tal y como nos comenta, es una de las mejores para nuestro paladar. El agricultor tiene dos opciones a la hora de venderlas: venderlas para fresco (las que se compran en el supermercado en bolsas) o vender para industria (serán usadas mayormente para hacer patatas fritas). Ellos lo venden todo para fresco y normalmente son exportadas a Portugal. El precio puede variar entre los 0,20€/kg y 0,04€/kg para las patatas en fresco y para industria (con un contrato establecido desde que se siembran) suele ser entorno a 0,14€/kg.

Como podéis ver en sus fotos, utilizan una máquina Grimme SE 85-55 que le permite trabajar algo más de 2 ha/día (unos 4 caminos diarios) a una velocidad de trabajo de unos 4,5 km/h y llenando sacas de 1.000kg. La distancia entre surcos es de 75cm. En la máquina trabajan varios operarios que van haciendo una primera selección de las patatas para quitar las que son defectuosas.

Según nos comenta José María, el mercado de la patata está cada vez peor, ya que muchas veces no se respetan los precios acordados en la venta (el vende sus patatas a un intermediario que venderá al distribuidor final en España y Portugal). Si la patata llega en malas condiciones al destino (sin tener culpa el agricultor) o directamente no es del agrado del distribuidor final, el precio se baja o incluso la mercancía es devuelta al agricultor. Por otro lado, si la patata es para industria, debe pasar multitud de controles que garanticen el nivel de frito (para que resulten bonitas cuando se fríen). Si esto no se cumple, el precio que obtiene el agricultor también es notablemente más bajo.

¡¡José María, tendremos que probar esas fantásticas patatas!!

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