El retrovisor engancha remolques

Recuerdo cuando teníamos el John Deere 2135, el Fiat 880E y posteriormente el Deutz-Farh Agrotron 85, en los que enganchar el remolque lo podías hacer sin ningún problema y a una velocidad de vértigo. Eso cambió cuando compramos el Deutz-Farh Agrotron M600 y desgraciadamente en casi todos los tractores que actualmente se comercializan: el enganche de remolque no se ve desde el puesto de conducción, por lo que muchas veces la tarea de enganchar el remolque para una sola persona se convierte en una labor demasiado complicada.
A nosotros, que nos gusta visitar las ferias de maquinaria agrícola con bastante frecuencia, cuando subimos en un tractor nuevo, nos fijamos si el enganche de remolque (el que se puede ajustar en altura, no el de tiro de aperos) es visible desde el puesto de conducción… normalmente no se ve ya que las cabinas cada vez más se centran en el tractor y con bastante frecuencia los tractores suelen tener la “culera” más grande y sobre todo la parte de salidas hidráulicas tapa la visión del enganche.
La solución que todos los fabricantes están dando al problema (antes solo lo hacían unos pocos como Valtra, por ejemplo), es añadir un retrovisor en la luna trasera, que al abrirla te permite ver el enganche del remolque sin problemas. Una solución ideal tal vez en países como Alemania, Finlandia o Francia donde no se suele trabajar con mucho polvo, pero que para España deja mucho que desear, ya que cuando abres el cristal trasero todo el polvo acumulado se introduce en la cabina, siendo peor el remedio que la enfermedad en muchos casos, y por tanto te toca limpiar la cabina después de enganchar el remolque… directamente, optas por no abrir el cristal trasero y no utilizar el retrovisor engancha remolques.
En las fotos podéis ver la solución que hemos dado a nuestro Deutz-Farh Agrotron M600. Como podéis ver, hemos añadido un retrovisor, que hemos comprado en Amazon, en el exterior del tractor que nos permite ver el enganche fenomenalmente. No es necesario abrir la luna trasera y por tanto el polvo no entra en la cabina, por lo que pensamos que hemos encontrado una solución bastante buena que aprovechamos para compartir con todos vosotros.
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¡¡Metemos cribas y accionamos el corte!! Comienzan los días de cosecha

La campaña de recolección de cereales, leguminosas y forraje ya ha comenzado por nuestra zona tal y como podéis ver en nuestro vídeo y fotos. Este año, las expectativas iniciales eran bastante preocupantes ya que llevamos un año muy seco, pero una vez que las cosechadoras han empezado a trabajar, los resultados no son del todo malos y estaremos entorno a la media (para parcelas de secano, unos 3.000 kg/ha de cebada por ejemplo).
Las lluvias que tuvimos a finales de marzo (unos 30mm) sin duda alguna han salvado la cosecha. Después de esto, durante Semana Santa, tuvimos unos 100mm que han sido unas reservas fantásticas hasta hoy, ya que no ha llovido desde entonces. Esperemos que para las leguminosas también sea suficiente estas aguas, pero aún es pronto para saberlo ya que no hemos cosechado nada todavía.
En el vídeo podéis ver una antigua Claas Dominator 98 que lleva un corte bastante especial. La cosechadora, usando ese corte, se convierte en una segadora de forraje. El corte va partido y la “garganta” de la máquina está vacía, por lo que toda la mies cae al suelo justo después de ser segada, creando un caballón que pasa por debajo de la máquina. Por nuestra zona que no es muy común el forraje y mucho menos tener una segadora en la explotación agrícola, por lo que es una alternativa ideal para los ganaderos que cultivan algo de forraje.

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Días de sementera: directa, mínimo laboreo o tradicional. Y tú, ¿Qué prefieres?

Con la llegada del mes de Noviembre llega la sementera. Sin duda alguna, para nosotros es la época más bonita de la agricultura y sobre todo si hay un buen tempero. Este año gracias a las lluvias de otoño (ha llovido unos 90mm desde principios de septiembre) las tareas de siembra las estamos haciendo en condiciones ideales. El procedimiento es siempre el mismo: preparar el terreno, echar un buen abonado de fondo (por ejemplo, unos 200kg/ha del 8-24-8) y sembrar el cereal de invierno (con una dosis de unos 220 kg/ha de semilla). Esto no es tan estricto como puede parecer así contado. El agricultor sabe en que parcelas se necesita más o menos abonado o la dosis y variedad de semilla elegida. Lo ideal sería hacerlo mediante las herramientas que la Agricultura 4.0 nos ofrece (mapas de rendimiento, maquinaria “inteligente”,…), pero por desgracia todo eso aún está por llegar.
Hace unos días visitamos a nuestros amigos Francisco y Fernando (La Roda – Albacete) y nos comentaban que iban a empezar a hacer siembra directa. Nos decían que sus rendimientos son bastante bajos (entorno a 2.000 kg/ha) y con el precio de venta del cereal (entorno a 170 €/t de cebada), los insumos (abonos, tratamientos fitosanitarios, combustible, etc.),… tenían que controlar mucho los gastos para poder tener una producción rentable. Por este motivo, y después de ver algunas parcelas de siembra directa de sus vecinos, han decidido iniciarse en esta técnica de siembra. La duda que nos surge es si realmente el ahorro es tan considerable ya que han tenido que comprar una sembradora de siembra directa (suelen ser bastante más caras que para siembra tradicional) y tendrán que hacer tratamientos de glifosato en vez de pasar el cultivador o una grada rápida que sin duda son aperos de muy bajo consumo de diesel.
Como podéis ver en nuestras fotos, nosotros seguimos haciendo una agricultura tradicional ya que tenemos unos rendimientos aún bastante aceptables (una media de 3.000 kg/ha) y que realmente llevamos a cabo un mínimo laboreo ya que no trabajamos con vertedera o aperos similares que requieren de un gran consumo de gasoil. En nuestra zona el apero estrella es el cultivador y prácticamente solo se utiliza dicho apero. 
Desde luego, un dilema que no sabemos resolver. ¿Qué opináis vosotros?

Fiel a una marca

Un ejemplo de fidelidad a una marca podría ser nuestro gran amigo Juan José de la Fuente. Desde que tenía 18 años trabaja con máquinas Claas. Fue en el año 1979 cuando compró su primera cosechadora, una Dominator 76. En aquellos años era una cosechadora moderna al incorporar cabina, pero sin aire acondicionado. Recuerda que su precio fue de 1.700.000 pesetas (unos 10.200€). Tres años después, en 1981, compró una Dominator 98 y pocos meses después compró otra Dominator 76. En 1985, para ahorrar costes de mantenimiento y aumentar la productividad decido cambiar las dos viejas cosechadoras Dominator 76 por una Dominator 98 Super. La cartera de clientes seguía creciendo, por lo que en 1988 cambió su primera Dominator 98 por una Dominator 98 SL Maxi que actualmente conserva. En el año 2000, cambió la Dominator 98 Super por la nueva Lexion 420 que también mantiene actualmente. Finalmente, en el año 2008 compró la Lexion 540. Como veis una vida relacionada con Claas

Hace unos años, Claas celebró su 75 aniversario y para ello recopiló las historias más importantes de sus clientes en todo el mundo. Se publicó un libro con una selección de las mejores historias y como no podía ser de otra forma, Juan José está en ese libro con el artículo que escribimos titulado “Claas en la tierra de Don Quijote”.

Hace unos meses decidió cambiar su antiguo tractor, un Fiat 766E que le ha dado muy buenos resultados pero que estaba anticuado, por un tractor nuevo. Como era de esperar, en esta ocasión se decantó por Claas, también motivado por el gran concesionario oficial Claas que hay en nuestra zona (Talleres Bachiller S.L.). Como podéis ver en las fotos, se ha decidido por un Claas Arion 530 con autoguiado Cerea.