¿Cuándo es el momento óptimo para la vendimia? El grado alcohólico probable te lo indica

Si quieres hacer buen vino necesitas partir de una buena materia prima, es decir, la uva se tiene que vendimiar en su estado óptimo. Un punto muy importante en este aspecto es el grado Baume y grado alcohólico probable que tiene la uva para así fijar la fecha de su recolección, también llamada vendimia (hay una relación directa entre el grado Baume y grado alcohólico probable). Como ya os hemos comentado en multitud de veces donde hablamos de vendimia, viñas, uva,… nosotros no somos expertos ya que no tenemos este cultivo. Por ello, hemos visitado a nuestro gran amigo Oscar Escribano en su finca de El Provencio (Cuenca) para hablar sobre la vendimia, grado alcohólico probable, estado óptimo de la uva, etc.
Para saber cuando el viticultor debe vendimiar, normalmente se utiliza un refractómetro de campo o de mano que ayuda a conocer el grado de azúcar aproximado del mosto de nuestras uvas. Para ello, es importante coger unas muestras representativas de la viña (como podéis ver en las fotos), recorriendo la parcela y seleccionando tanto uvas que están al sol (tal vez un 60% de la muestra) como uvas que no están expuestas al sol (un 40% de la muestra). También hay que tener en cuenta que el grado varía a lo largo del día y por la mañana el grado es menor que en las horas centrales del día. Una vez seleccionadas las uvas para la muestra, estas se tienen que exprimir al máximo para tener un mosto representativo. Una vez se tiene este mosto, se utiliza el refractómetro para ver el grado. Un refractómetro contiene en su interior un prisma que nos permite medir el índice de refracción del mosto de la  uva. Para ello, la luz pasa a través de una fina capa de fluido y entra en el prisma de refracción, donde a través del ángulo de refracción producido, podemos evaluar o identificar una muestra de líquido. En nuestro caso, a partir del índice de refracción podemos conocer la concentración de azúcar (medida en grados  Baume) de nuestra muestra. El refractómetro lleva en su interior una escala convertida directa a grados  Baume para evitar el uso de tablas de conversión (podéis ver fotos del refractrómetro de mano de Oscar). El viticultor que no tiene refractómetro puede llevar una muestra a la bodega donde se la analizan gratuitamente, como podéis ver en las fotos. En algunas variedades como Verdejo, Moscatel, Cabernet, Sauvignon Blanc,… son los técnicos de la bodega quien hacen el seguimiento y fijan la fecha de vendimia.
Oscar lleva toda su producción de uva a la Bodega Campos Reales, situada en El Provencio. Allí analizan la uva antes de entrar a la bodega (tienen 6 descargaderos para así poder organizar todas las entradas de diferentes variedades). La máquina que utilizan es mucho más precisa que el refractómetro de mano que hemos comentado anteriormente. Esta máquina saca multitud de parámetros durante los 7 minutos que tarde en analizar la muestra. Algunos de estos parámetros (como podéis ver en las fotos) son pH, acidez, potasio, podredumbre, grado alcohólico probable, … Sin duda alguna una de las mejores bodegas de Castilla-La Mancha que hace unos vinos extraordinarios.
El agricultor cobra la uva en función de los kilogramos entregados y del grado alcohólico probable que obtiene. En este sentido, depende de la variedad que entrega a la bodega. En variedades “de lujo” que hemos comentado anteriormente (Moscatel, Cabernet, Sauvignon Blanc,…) no se mide el grado (bueno se mide para saber lo que se entra a la bodega pero no se paga por kilogrado al viticultor). Aquí os indicamos algunos ejemplos:
  • Uva Cencibel (tinto): 
    • Uva de I categoría: 13.6 o más grados alcohólico probable. 
    • Uva de II categoría: 12.5 – 13.5 grados alcohólico probable. El viticultor tiene una penalización en el precio.
    • Uva de III categoría: menos de 12.5 grados alcohólico probable. El viticultor tiene una penalización en el precio.  

  • Uva Airen o Macabeo (blanco): El viticultor no tiene rango de grado alcohólico probable. Normalmente se obtiene un grado alcohólico probable entre 12 y 13 (podéis verlo en las fotos).

Desde aquí os invitamos a probar la gran selección de vinos que tienen en la Bodega Campos Reales… seguro que es una experiencia inolvidable.

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Siega y trillado de la lenteja castellana

“Buen año de lentejas” podría ser un resumen de lo ocurrido. Ya os mostramos hace unos meses cuando sembramos las lentejas que este año volvíamos a cultivar las clásicas lentejas Castellanas después de muchos años sin sembrarlas. El tiempo ha pasado y ha llegado la hora de la recolección. Como ya hemos comentado en artículos anteriores, este año ha sido lluvioso y a pesar de que para todos los cultivos no ha sido lo ideal, las lentejas si han dado buen rendimiento. Tuvimos que hacer algún tratamiento fitosanitario extra en el mes de junio, pero hemos logrado salvar la cosecha.
Como podéis ver en las fotos, no hemos utilizado una cosechadora de cereal para este cultivo ya que las cosechadoras tienden a dañar las lentejas y como estas son para consumo humano no pueden estar rotas. Debido a esto, la recolección se realiza en dos etapas:
  • En primer lugar se hace una siega de la planta para dejarla en caballones durante unos días para que se terminen de secar. Como podéis ver, las hemos segado bastante secas, hecho que hay que evitar y hemos tomado nota de ello. Lo más idóneo es segarlas cuando tienen un color amarillo verdoso (alimonado) para evitar que el fruto se caiga al suelo y por tanto se pierda. Fue un error nuestro, porque se secaron rápidamente en pocos días debido a las altas temperaturas y no nos dimos cuenta. Tuvimos que segarlas de madrugada para así poder aprovechar el ambiente más húmedo.
  • Una vez segadas y secas, se utiliza un trillo que hace una separación del grano y la paja de forma muy eficaz, obteniendo unas lentejas muy limpias y sin ningún daño (lo podéis ver en nuestra última foto). Sin duda un proceso interesante de ver y muy divertido. Nosotros no disponemos de este tipo de maquinaria, por lo que tenemos que contratarlo a una empresa dedicada a estas tareas. El precio de siega es de 55€/ha y el precio del trillo es, bien compensable por la paja obtenida (la paja de lentejas es muy valorada por los ganaderos) o bien a 65 €/h. En nuestro caso, y para no tener que desembolsar más dinero, optamos por la primera opción y por tanto el trillo se pagará con la paja obtenida.

Una vez las lentejas están en el almacén hay que hacer un tratamiento fitosanitario para evitar que le salga “sapo” y ya estarán listas para su venta. El precio de la lenteja Castellana es super atractivo, rondando los 700€/t (la producción está entorno a unos 1.000 kg/ha) pero estas deben estar sin daños y sin manchas (las manchas suelen salir por alguna enfermedad que no ha sido controlada correctamente) y por tanto, el precio puede disminuir según la calidad de la lenteja. Ahora tenemos que buscar comprador y obtener el mejor precio posible.
La otra modalidad de venta que se suele hacer para otra variedad, la lenteja pardina, es la de tener un contrato firmado cuando se siembran. La empresa que suministra la semilla se compromete a comprar la lenteja pardina a 480€/t y el agricultor tendrá que devolver un 150% de la semilla utilizada. A nosotros nos gusta más la opción de la lenteja castellana, que sin duda, tiene más riesgo pero es mucho más atractiva y emocionante.

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Cosecha de cereal 2018

Ya comentábamos en nuestro último post que la excesiva lluvia había generado algunos problemas en los cultivos, sobre todo en leguminosas y ajo spring. Esta semana hemos comenzado con la cosecha de cereales y los resultados son bastante buenos, aunque hay parcelas con rendimientos muy diferentes.
Es cierto que el cereal requiere un mes de mayo no muy caluroso y así ha sido. Como comentábamos la primavera ha sido lluviosa y cálida por lo que ha sido perfecto para los cereales. La gran cantidad de lluvia durante el invierno y la pronta aplicación del abonado de cobertera en muchas parcelas nos han pillado “a pie cambiado” y por tanto el abono no ha podido ser aprovechado por completo por el cultivo. Tal vez este ha sido uno de los problemas más comunes y graves que hemos tenido este año en el cereal. Realmente, con esta climatología tan variable (el año pasado muy seco, el anterior super lluvioso, etc) es muy complicado planificar correctamente los trabajos de nutrición y tratamientos fitosanitarios, por lo que muchas veces se convierte en una auténtica lotería el tener una buena cosecha.
Como veis en las fotos, comenzamos a cosechar cebada hispanic con muy buen rendimiento (una media de 4.000 kg/ha en secano) aunque no todas las parcelas tendrán resultado similares. De las cosechas de lenteja castellana y leguminosas hablaremos en los próximos días. Esperamos los comentarios con vuestras impresiones sobre la cosecha.

Problemas debido a una primavera muy húmeda

​Que la climatología está loca no le cabe duda a nadie. Si el año pasado tuvimos una nefasta cosecha debido a la gran sequía, este año es todo lo contrario ya que ha llovido mucho y en muchos sitios incluso en exceso. En nuestra zona se espera una buena cosecha de cereales, aunque tendremos que esperar para ver si realmente es así ya que la combinación de tanta humedad con variaciones intensas de frío a calor genera multitud de enfermedades que pueden echar al traste la cosecha. Y estamos teniendo una primavera demasiado húmeda.
Como podéis ver en la primera foto, en nuestra zona hemos tenido más de 400 mm de lluvia desde comienzo de año 2018 (mayo de 2018 ha sido el mayo más lluvioso del siglo XXI). El año pasado fueron 309 mm en todo el año y en muchas ocasiones muy mal repartidos ya que hubo muchos periodos sin lluvia en momentos cruciales para el crecimiento de los cultivos. Otro ejemplo de que la climatología ha cambiado es el que nos enviaba hace unos días nuestro amigo Timo, de Finlandia. Allí están acostumbrados a muchas lluvias y en esta ocasión está preocupado por la cebada que sombró hace un mes ya que lleva tres semanas sin llover y piensa que tendrá serios problemas de germinación.
Los viticultores están totalmente atareados con los tratamientos fitosanitarios, especialmente con fungicidas, para prevenir el mildiu y oídio (hongos fitopatógenos) en las viñas. Nosotros hemos tenido que hacer un tratamiento a las lentejas (con cobre y fungicidas) para evitar la roya. Las leguminosas están sufriendo mucho e incluso algunas, como los yeros, se están echando a perder,  teniendo una apariencia de estar quemados, igualmente por la roya. Cabe recordar que esta enfermedad produce debilitamiento de las plantas como también defoliación prematura y aborto floral. En ataques muy intensos las plantas se secan y toman la apariencia de estar quemadas. En cuanto a los trigos también habrá que estar muy pendientes, aunque nuestra zona no es productora de trigo.
La recolección del ajo spring ya ha comenzado y también se están teniendo problemas ya que salen con mucho barro y por tanto dificulta las tareas de recolección y corte de raíces y tallos. Veremos si no afectan a la calidad. Y por último, con respecto al ajo morado también se teme por el hongo llamado “blanquilla”, que suele salir por la falta de calor y un exceso de humedad.
En las fotos podéis ver unas hojas de parras adultas tras el tratamiento con pulverizador hidráulico. Insisto en lo del pulverizador porque como veis el tratamiento tiene muchos impactos pequeños que es el marchamo de calidad de un tratamiento y con un pulverizador al cual se le culpa de tener poca gota y demasiado grande en contra de los que defienden el atomizador o incluso el nebulizador pues como veis el pulverizador con la presión adecuada también hace un buen trabajo. En la última foto se ve una parra recién plantada que ya sobresale del protector y que por tanto tiene más o menos 50 cm de alto. Por último, también podéis ver los problemas que se están dando en la recolección del ajo spring, al tener barro en las raíces.
Seguro que en otras zonas los problemas son diferentes… todos los excesos son malos. Esperamos vuestros comentarios.

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