Hace ya bastantes años que no sembrábamos girasol ya que es un cultivo muy
residual en nuestro pueblo (La Alberca de Záncara – Cuenca). Este año, con la situación que tenemos en Ucrania (importante productor de
girasol a nivel mundial) y los incrementos en los precios del girasol (en
torno a 650€/ta) nos decantaron a sembrar algunos barbechos que teníamos, así
que ahí os dejamos fotos y un vídeo de las tareas de recolección.
El girasol lo sembramos a finales de abril y aunque era bastante temprano, fue
todo un acierto ya que algunos agricultores sembraron en mayo (época más
tradicional) lo que hizo que acusaran demasiado la sequía y por tanto muchas
plantas no nacieron. Así que tuvimos un buen comienzo, pero la mala suerte de
que no lloviera prácticamente nada durante el verano ha limitado mucho el
rendimiento, que ha sido de unos 500kg/ha (normalmente una producción buena es
de algo más del doble). Este es el principal motivo por el que en nuestra zona
prácticamente el cultivo del girasol se ha abandonado y rotamos con
leguminosas… la falta de lluvia total en verano y la subida de temperaturas
hacen que los girasoles no puedan tener unos rendimientos atractivos.
En cuanto a las tareas de recolección, cabe destacar el excepcional trabajo
que hace el cabezal
Moresil
con los picadores que lleva en la parte inferior. Los residuos se trituran
completamente y, por lo tanto, el rastrojo se deja en muy buenas condiciones
para preparar el lecho de siembra de cereales para la próxima campaña.
Después de casi 7.000 horas de trabajo con nuestro
John Deere 5720, es hora de cambiar los neumáticos delanteros. Es cierto que todas esas
horas no las ha hecho con los
neumáticos Continental
que veis en las fotos ya que ha trabajado mucho con neumático estrecho en las
tareas de los ajos morados. Este cultivo era su principal dedicación hasta el
año 2014 que dejamos de sembrar y desde entonces lo dedicamos a olivar y sobre
todo como un segundo tractor cerealista para trabajos principalmente con la
pala cargadora frontal.
Dicho esto, necesitábamos cambiar los neumáticos delanteros ya que uno de
ellos, que ya vulcanizamos en enero debido a que se estaba rompiendo en el
flanco de fuera. El otro, aún tendría más horas de uso, pero lo ideal es
cambiar los dos neumáticos para así tener una tracción similar en las dos
ruedas delanteras. Además, con los trabajos de pala, el neumático tiene que
trabajar con bastante carga así que el neumático derecho estaba mostrando cada
día más problemas. La elección fue fácil:
Vredestein Traxion 85.
Hace un año, como podéis ver en este vídeo,
cambiamos los cuatro neumáticos a nuestro Deutz-Fahr M600 Agrotron
y la elección fue
Vredestein Tranxion 65 (podéis ver el vídeo que publicamos). En ese momento sí que estuvimos valorando otras opciones y marcas, pero
después de todo el año y unas 700 horas de trabajo, la elección pensamos que
fue la correcta. Por tanto, si algo funciona lo mejor es no cambiarlo… y así
hemos hecho. Os iremos contando como van trabajando los nuevos
neumáticos.
Hemos visitado la
web de Vredestein
y nos ha sorprendido el gran catálogo de neumáticos agrícolas que el
fabricante holandés ofrece, que abarca tractores, remolques, cosechadoras,
implementos, telescópicas y cargadoras, ATV, etc. Si nos centramos en los
tractores, la variedad es bastante completa:
Faktor F: neumático delantero de bajo coste. 13 medidas
Una vez hecha
la recolección del cereal
y
los trabajos de empacado
han terminado, comenzamos con la planificación y trabajos de la próxima
campaña. Uno de los trabajos a realizar es la incorporación de los residuos
del rastrojo y paja al terreno, con el objetivo de integrar esa materia
orgánica en el suelo.
En nuestro caso, los trabajos de incorporación de los residuos de paja y
rastrojo se hace de la siguiente forma:
Pasada superficial de cultivador o
grada rápida. No se puede hacer mucha labor ya que no hay tempero y el terreno está muy
duro. Se trata de romper el rastrojo.
Dos pasadas con la viga que terminará por mezclar la paja con la tierra a la
vez que la recorta en trozos pequeños.
Nos centraremos en el segundo paso que os comentamos, por ser el más novedoso
y que lo realizamos con una viga que como podéis ver en las fotos, es un apero
bastante rudimentario pero muy eficaz. Es cierto que existen algunas vigas más
sofisticadas (suspendidas con plegado hidráulico, diferentes grosores de
perfiles, etc.), pero la nuestra es la más básica y por tanto económica, pero
no por eso deja de hacer una buena labor.
El apero consiste en dos vigas (forma de H) unidas, con una anchura de trabajo de 7 metros
que van tiradas por dos cadenas. Cuando la viga carga tierra y paja, la labor
que realiza es espectacular. Además, la velocidad de trabajo es bastante alta
y con la gran anchura que tenemos, las hectáreas que puedes trabajar en una
jornada son muchas… con un consumo muy reducido ya que el tractor no va
trabajando prácticamente nada. Tal vez, el único inconveniente que puede
existir es que estos trabajos hay que hacerlos en días de calor ya que la paja
es mucho más manejable cuando está muy seca.
En cuanto a vuestra experiencia, ¿alguno de vosotros usa alguna herramienta
similar o mejor? Esperamos vuestros comentarios.
El pasado mes de julio tuvimos la suerte de poder visitar
las instalaciones fabriles de Gregoire (Cognac – Francia)
gracias a su concesionario oficial en nuestra zona,
Talleres Marsemar. La verdad es que ha sido un viaje que recordaremos con cariño mucho tiempo,
fue y será recordado como un viaje fantástico por el buen ambiente generado
por todos los asistentes al mismo. La grata acogida en Francia y la
oportunidad de visitar la sede del fabricante de vendimiadoras y
pulverizadores francés fueron una importante.
El viaje fue de tres días, donde prácticamente uno fue de viaje, otro de
jornadas formativas y otro de visitas a fábrica y la prestigiosa bodega
Rémy Martin.
En las jornadas de formación, pudimos asistir a una charla donde se explicó el
funcionamiento del joystick de las vendimiadoras y toda la configuración y
manejo del nuevo iMonitor. Las máquinas se pueden configurar o mejor dicho,
personalizar, para adaptarse a las mejores condiciones de trabajo en cada
parcela de viña, almendro u olivar. También nos explicaron con detalle algunos
ajustes a realizar, sobre todo del cabezal de vendimia y, con respecto al
mantenimiento, hablamos sobre la oferta de repuestos más importantes y comunes
que se suelen utilizar a lo largo de una campaña de recolección. En otra
charla, vimos
el amplio portfolio que tiene Gregoire en cuanto a máquinas de recolección
y pulverización. También pudimos probar el simulador de conducción de una vendimiadora… lo
están desarrollando junto con las universidades de la zona y dentro de un
proyecto de software libre.
En la siguiente jornada, visitamos la fábrica donde se ensamblan todas las
vendimiadoras. Como bien indicaron, no fabrican ya que todas las piezas (como
chasis y todo lo relacionado con corte, plegado y mecanizado) se hacen en
empresas externas que están como máximo a una distancia de 300 km. A la
fábrica llega todo fabricado listo para el primer paso, que es el de limpieza
y pintura. Una vez hecho todo eso, se empiezan a montar las vendimiadoras.
Como podéis ver en nuestro vídeo y fotos, las cabinas también se montan por
completo en dichas instalaciones. Pensábamos que la línea de montaje sería
similar al de los tractores, donde van pasando por distintas zonas para ir
montando las diferentes piezas. En este caso, el chasis está fijo y en el
mismo sitio se monta la máquina completamente. Otra cosa que nos sorprendió
fue la cantidad de piezas que lleva… por ejemplo, unos 500 metros de
latiguillos lleva cada vendimiadora de la serie GL.
Cabe destacar que no tuvimos ninguna restricción a la hora de grabar dentro de
la fábrica, cosa que es de agradecer ya que normalmente no te dejan hacer
fotos o vídeos. Interesante fábrica, muy bien equipada, limpia y ordenada.
Actualmente están fabricando 2 máquinas por día, cuando lo normal era terminar
2,5 máquinas cada día. El problema que tienen actualmente es que hace un año
sufrieron un incendio (en la zona de pintura) que les está suponiendo una
remodelación de la planta.
Por último, visitamos la prestigiosa bodega Remy Martin, donde pudimos probar
uno de sus coñac. No os podemos ofrecer fotos ni vídeos ya que ahí sí que no
estaba permitido grabar, pero os podemos recomendar la visita si alguna vez
vais por la zona de Burdeos.
Terminamos de nuevo, dando las gracias a Talleres Marsemar, y cómo no a
Gregoire, por la invitación y la grata experiencia.