Después de recoger la aceituna y con la llegada de la primavera, los olivos necesitan una poda. En estos días, con el comienzo del buen tiempo, hemos empezado a podar nuestros olivos. Dice un refrán español: «Quítame madera y te daré riqueza», por lo que es un trabajo muy importante en este cultivo. Esta tarea no la realizamos todos los años, así que en esta ocasión estamos haciendo una poda bastante importante como podéis ver en las fotos e incluso comparar el estado de algunos olivos antes y después de la poda. Nuestro padre es el que nos está enseñando… al principio es bastante complicado. Intentamos que el olivo no quede muy alto y quede abierto por el centro.
Como en casi todos los trabajos agrícolas, la herramienta es fundamental, a nuestro parecer, nosotros tenemos un buen equipo de poda… os lo recomendamos. De esta manera, la labor de poda se hace rápida y sobre todo bastante cómoda. Este equipo consiste en dos tijeras neumáticas de la marca italiana Paterlini (una para ramas grandes y otra para ramas mucho más pequeñas), un compresor de aire Abac de 3HP y un grupo electrógeno que suministra corriente eléctrica al compresor. La presión de trabajo es entorno a 8 bares. Las tijeras no consumen mucho aire, por lo que el grupo electrógeno no trabaja con mucha frecuencia aunque necesitamos tenerlo arrancado todo el tiempo que estamos podando.
Al terminar la jornada de poda, recogemos todas las ramas y les pegamos fuego para ir limpiando la parcela. Después de este trabajo, trataremos los olivos, pero esto será tema de futuros nuevos posts.

